La anexión del Reino de Mallorca a la Corona de Aragón (I)

Uno de los mayores anhelos del ser humano ha sido, casi desde siempre, obtener poder. Muchas de las mayores gestas que se han producido a lo largo de la historia fueron motivadas por la ambición personal y el deseo de alcanzar, al menos, una cierta preeminencia social. Hasta nosotros han llegado testimonios muy antiguos que informan sobre cruentos conflictos que se produjeron entre diversos bandos por el poder, si bien también vieron la luz numerosos enfrentamientos entre los miembros de una misma familia. Como bien sabemos, la consanguinidad no suponía ningún tipo de conflicto a la hora de conseguir unos fines.

Mapa en el que pueden verse los territorios que formaban el Reino de Mallorca.
Mapa en el que pueden verse los territorios que formaban el Reino de Mallorca.

Quizás uno de los enfrentamientos más importantes que confrontó a dos facciones con lazos de sangre fue el protagonizado por los monarcas de la Corona de Aragón y los del Reino de Mallorca durante la Baja Edad Media. El Reino de Mallorca nació como resultado de una de las últimas voluntades del insigne Jaime I el Conquistador (1208-1276), soberano que había mantenido y expandido los dominios que había heredado de sus progenitores, Pedro II de Aragón y María de MontpellierEl monarca, quizás influenciado por su segunda esposa, Violante de Hungría, dispuso en su testamento que la Corona de Aragón, que hasta entonces había constituído una gran unidad política, fuera fragmentada en dos estados totalmente independientes entre sí que serían gobernados por sus dos primeros hijos legítimos habidos de su matrimonio con la reina Violante.

Creyendo que dicha división sería ventajosa para sus hijos al tener la oportunidad de aplacar conjuntamente la amenaza francesa a través de una alianza, Jaime I reconocería al primero de sus hijos varones supervivientes, a la postre Pedro III el Grande (1240-1285), como heredero legítimo de los reinos de Aragón y Valencia, y del condado de Barcelona. Su hijo menor, el futuro Jaime II (1243-1311), sería nombrado como su sucesor en un reino heterogéneo integrado por Mallorca, la taifa tributaria de Menorca, Ibiza, los condados de la Cerdaña y el Rosellón, y algunos territorios occitanos como el señorío de Montpellier, Conflent, Vallespir, y las baronías de Carladès y Omeladès.

A la muerte del monarca sus dos hijos fueron coronados como reyes de sus respectivos territorios, pero pronto surgieron discrepancias entre ambos. Pedro III, valorando injusto verse desposeído de una buena parte de unos territorios que consideraba suyos, se valió de una serie de disputas internas para conseguir declarar a Jaime II su vasallo. Si bien el monarca de Aragón era consciente de no estaba legitimado jurídicamente para incorporar a sus dominios unos territorios que habían sido cedidos a su hermano por expreso deseo de su padre, una vez Jaime II fuera obligado a rendirle homenaje éste dejaría de ser un obstáculo para la ambiciosa política expansionista que pretendía llevar a cabo en el Mediterráneo. El Tratado de Perpiñán de 1279 establecería que a partir de entonces los reyes de Mallorca rendirían homenaje a los monarcas de Aragón siempre que fuera requerido, además de comprometerse a prestar auxilio militar al rey de Aragón cuando este último lo precisara. A pesar de que ello ya suponía una humillación para Jaime II, fueron las condiciones impuestas por Pedro III en el Rosellón y la Cerdaña (entre ellas, la obligación de hacer circular en exclusividad la moneda barcelonesa) las que agravaron aún más la situación de un reino que comenzaba a mostrarse inestable.

Árbol genealógico correspondiente a la descendencia de Jaime I: En la rama de la izquierda se sitúan los reyes de la Corona de Aragón, en la rama de la derecha los monarcas del Reino de Mallorca (y en rosa los reyes privativos del Reino de Mallorca).
Árbol genealógico correspondiente a la descendencia de Jaime I: En la rama de la izquierda se sitúan los reyes de la Corona de Aragón, en la rama de la derecha los monarcas del Reino de Mallorca (y en rosa los reyes privativos del Reino de Mallorca).

Aunque las crónicas de la época muestran a un Jaime II alejado del carácter belicoso de su hermano, el agravio del que creyó haber sido objeto le llevó a intervenir en la pugna mantenida por Pedro III con Francia por Sicilia. A sabiendas de que la excomunión del rey de Aragón efectuada por el papa Martín IV le liberaba de cualquier obligación que pudiera haber adquirido en el pasado, Jaime II pactó con Felipe III Capeto y Carlos de Valois, el heredero francés, la invasión a la actual Cataluña. Así, a cambio de los dominios ultrapirenaicos que tantas dificultades le estaban suponiendo, y de facilitar el paso por los territorios pirenaicos hacia Barcelona, la facción francesa se comprometía a cederle completamente el Reino de Valencia una vez el monarca de Aragón fuera vencido, la zona catalana conquistada y la Corona de Aragón gravemente mutilada. A pesar de que se lanzó una gran ofensiva el ejército francés fracasó en su objetivo y la Corona de Aragón, fortalecida por la victoria, se dispuso a someter a Jaime II por traición. Impedido por una grave enfermedad que padecía, Pedro III le encomendó a su primogénito, el futuro Alfonso el Liberal (1265-1291), la conquista de Mallorca e Ibiza como represalia por incumplir parte del Tratado de Perpiñán y por el apoyo dado a los intereses franceses. Cumpliendo la voluntad de su padre, el príncipe llevaría a cabo entre 1285 y 1286 sendas campañas que le otorgarían el control de las islas y, una vez como nuevo rey, sometería definitivamente Menorca en 1287. Alfonso el Liberal se mantendría como monarca de las tres islas hasta su muerte.

Jaime II el Justo (1267-1327), hermano y sucesor de Alfonso el Liberal, a instancias del papa Bonifacio VIII, devolvería a Jaime II de Mallorca sus antiguos territorios con la condición expresa de que se cumpliera lo acordado en el Tratado de Perpiñán. A través del Tratado de Anagni (1295), el cual sería ratificado por el Tratado de Argelers (1298), Jaime II de Mallorca conseguía de nuevo el dominio sobre Mallorca, Menorca e Ibiza, mientras Jaime II de Aragón obtenía un vasallaje que le permitiría poder volver a contar con un sólido apoyo en caso de un nuevo e hipotético enfrentamiento con los franceses. Gracias a las concesiones de ambos monarcas se iniciaría un periodo de relativa paz que ambos aprovecharon de forma sobresaliente: uno, impulsando una renovada política exterior para ganar peso internacional; el otro, afianzándose en su reino sofocando oposiciones internas. Con Sancho I el Pacífico (1277-1324), nuevo monarca del Reino de Mallorca, sus dominios adquirirían mayor esplendor que en años anteriores, si bien la inestabilidad volvió a ser patente a su muerte. Sin monarca, y no sin problemas por ello, el Reino de Mallorca volvía a sumirse en un cierto caos que el rey de Aragón aprovecharía para hacer efectivos sus deseos de adquirir todos los territorios que consideraba propios de la Corona de Aragón.

 

Vía| Casasnovas, Miquel À (2007). Història de les Illes Balears, Editorial Moll, Palma de Mallorca; Ensenyat Pujol, G (1997). La reintegració de la Corona de Mallorca a la Corona d’Aragó, Editorial Moll, Palma de Mallorca

Imágenes| Pedro III, mapa, árbol genealógico

Colaboración publicada el 25/06/2015 en Qué Aprendemos Hoy. Para acceder a ella pincha aquí.

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2 comentarios en “La anexión del Reino de Mallorca a la Corona de Aragón (I)

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