La Segunda Guerra Mundial en los cómics

Este año se celebra el 70 aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), uno de los conflictos contemporáneos más tristemente célebres de la historia. Siendo para muchos el germen de algunos acontecimientos del presente, han surgido desde hace décadas creaciones artísticas que han abordado varios de los sucesos más importantes o desconocidos del conflicto. Numerosas películas o novelas sitúan sus tramas en la Segunda Guerra Mundial, y si bien el cine ha sido especialmente prolífico al respecto, hay otras expresiones artísticas que, nutriéndose de vivencias y testimonios de supervivientes, han conseguido un éxito y un prestigio que no difiere en demasía a las producciones cinematográficas de mayor calidad.

Primer número del Capitán América publicado en 1941. Ideado por J. Kirby y J. Simon, el superhéroe resultó un icono patriótico durante la guerra.
Primer número del Capitán América publicado en 1941. Ideado por J. Kirby y J. Simon, el superhéroe resultó un icono patriótico durante la guerra.

Los cómics adquirieron gran popularidad en el siglo XX, lo que llevó a que tímidamente algunos dibujantes optaran por usar su talento acercando a los lectores a una realidad que les era por lo general ajena. El belga Georges Remi “Hergé” sería uno de los primeros que a través de su icónico Tintín, ilustraría la alarmante situación en Europa y Oriente ante el paulatino fortalecimiento de la Alemania Nazi, la Italia de Mussolini y el Japón imperial. Adelantándose a la industria hollywoodiense, y adquiriendo un grafismo más realista y menos caricaturesco, con motivo del inicio de la Segunda Guerra Mundial en EE.UU se desarrollaron cómics bélicos de marcado sentir nacionalista en donde una serie de personajes de ficción, en su mayoría pertenecientes a la editorial Timely Comics (actualmente Marvel Comics), se enfrentarían a la amenaza fascista y, una vez en el conflicto como participantes activos, a los enemigos del país. Paralelamente a ello en el III Reich se prohibió la producción de cualquier tipo de cómic en beneficio de una industria cinematográfica controlada por Goebbels, mientras que en Japón tuvieron gran éxito los mangas bélicos usados por el gobierno con fines propagandísticos en donde se esperaba imbuir a las masas con el espíritu militarista que impregnaba sus políticas.

Maus (1980-81) publicado en la revista Raw, es una obra de culto y el único cómic premiado con el reputado premio Pulitzer (1992). Ha sido prohibido recientemente en Rusia por ser “propaganda nazi”.
Maus (1980-81) publicado en la revista Raw, es una obra de culto y el único cómic premiado con el reputado premio Pulitzer (1992). Ha sido prohibido recientemente en Rusia por ser “propaganda nazi”.

Con la guerra tocando a su fin el desinterés por el conflicto o la censura hicieron que este tipo de cómics perdieran adeptos en beneficio de otros géneros. Habría que esperar a décadas posteriores para que los lectores volvieran a interesarse por unos relatos gráficos más centrados en la crítica social que, alejados de la manipulación gubernamental, exploraban con gran realismo y crudeza los horrores y el sinsentido de la guerra. Quizás el ejemplo más paradigmático sea la novela gráfica Maus: A survivor’s tale (Maus) de Art Spiegelman, quien ilustra en sus viñetas la historia de su propio padre Vladek, judío polaco internado en Auschwitz. A través de una ficticia entrevista mantenida entre padre e hijo, el lector conoce de primera mano desde la situación de los judíos en Polonia durante la década de los 30 hasta la vida en los campos de concentración antes de la caida del III Reich, episodios que se muestran a través de “flashbacks”. Además de la fidelidad con la que se ilustran los episodios y traumas vividos por el superviviente, resulta llamativo cómo los protagonistas de la historia son identificados con animales según su etnia o nacionalidad, como si de una fábula se tratara (nazis como gatos, judíos como ratones). En la misma línea de Maus está Auschwitz del francés Pascal Croci, pues en él se recogen, aunque más superficialmente, las reales dolorosas experiencias de algunos prisioneros del campo de concentración a merced de los kapos y los SS.

Hadashi no Gen (1973-74), publicado en la revista semanal Shônen Jump, hoy es objeto de controversia por su violencia gráfica y su supuesta parcialidad.
Hadashi no Gen (1973-74), publicado en la revista semanal Shônen Jump, hoy es objeto de controversia por su violencia gráfica y su supuesta parcialidad.

Coincidiendo con la culminación de la recuperación económica del país, y sin las restricciones artísticas de antaño, en Japón también surgieron a partir de la década de los 70 una serie de historietas que ofrecían una nueva perspectiva a hechos conocidos del conflicto o que ahondaban con interés en la vida de algunos de los protagonistas del mismo. Hadashi no Gen (Gen de Pies Descalzos) de Keiji Nakazawa es uno de los mangas shônen (para jóvenes) más popularizados. Nacido en Hiroshima, Nakazawa compuso un manga autobiográfico en el que mostraba, a través de su protagonista Gen Nakaoka (una proyección de sí mismo), una decadente Hiroshima durante y después de la guerra, lugar en donde fueron habituales la escasez alimenticia, los contrastes sociales, los conflictos y la muerte. Nakazawa reflexionaría en su obra sobre el papel de las autoridades después del lanzamiento de la bomba atómica o el rechazo hacia todo aquel que, como en el caso del padre del protagonista, se mostrase contrario a las cruentas políticas militares de Japón durante el enfrentamiento. Posteriormente el destacado dibujante Osamu Tezuka crearía Adorufu ni Tsugu (Adolf), manga histórico muy premiado cuyo episodio central es la Segunda Guerra Mundial. Con Alemania y Japón como principales escenarios Tezuka aborda la contienda a través de tres personajes con igual nombre, aproximándose con ellos al Holocausto, a las atrocidades cometidas por el ejército imperial en Oriente, al racismo de la sociedad nipona y a las relaciones entre la Alemania Nazi y el Japón Imperial. Paradójicamente uno de los ejes centrales de la historia es el polémico origen judío de Hitler, uno de los tres personajes principales. Hitler también aparecería como protagonista absoluto en Hitler (Hitler, la novela gráfica), en donde Shigeru Mizuki hizo un recorrido por la vida del influyente líder austríaco desde su juventud hasta su supuesta muerte.

Estos cómics, los cuales son un referente, y muchos otros (como el recomendable Los surcos del azar de Paco Roca sobre la División Leclerc) han potenciado que los relatos gráficos dejen de ser vistos como simples historietas para niños y sean reconocidos como obras complejas que aproximan al gran público a un episodio histórico tan importante como éste y posibilitan, en algunos casos, la autocrítica sobre las acciones humanas emprendidas durante la contienda.

 

Vía| Historia y comic, Todo Historietas, El cómic en RTVE

Más información| Rodriguez Moreno (2010). Los cómics de la Segunda Guerra Mundial. Producción y mensaje en la editorial Timely, Universidad de Cádiz

Imágenes| Portada, CAmérica, Maus, Hadashi

Colaboración publicada el 10/05/2015 en Qué Aprendemos Hoy. Para acceder a ella pincha aquí.

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