Gala Placidia, reina de los bárbaros y emperatriz de los romanos

No son pocas las mujeres a lo largo de la Historia que, por avartares del destino, han sido testigos y elementos activos de diferentes momentos pasados de extrema dificultad, aunque muchas de esas féminas se vieron abocadas a vivir en un segundo plano que, con el tiempo, significó su olvido en la memoria colectiva. Hablar de Gala Placidia no es simplemente conocer una de las personalidades más importantes de todos los tiempos, es profundizar en un período extremadamente convulso en donde esta hija, nieta, hermana y madre de emperadores presenció el colapso del que había sido el Imperio Romano.

Galla Placidia
Gala Placidia (392-450), reina consorte de los visigodos y emperatriz de Occidente.

Aelia Galla Placidia nació en torno al año 390 en Constantinopla. Fruto del segundo matrimonio del emperador Teodosio I el Grande con Gala, hija del emperador Valentiniano I, Gala Placidia pronto se encontró en medio de las disputas familiares derivadas tanto de las intrigas palaciegas como de la complicada coyuntura económica y socio política que vivía el territorio que a duras penas era controlado por su padre. Con un creciente descontento entre las diferentes capas sociales de la plebe, que achacaban su penosa situación a la ineficacia de un aparato burocrático caótico, y con una presión cada vez más acusada de las tribus bárbaras que dirigían sus ataques con mayor frecuencia a los diversos territorios imperiales, ni siquiera el cristianismo pudo paliar el profundo sentimiento antirromano que comenzaba a ser una amenaza para el emperador. Consciente de la necesidad de imponer soluciones, Teodosio I decidió unir la parte occidental a la oriental creyendo fortalecer a un compacto territorio que estaba siendo amenazado. Preocupado por el rumor de una conspiración en contra de su segunda esposa e hija, Gala Placidia fue enviada por expreso deseo de su progenitor a la actual Milán en compañía de su hermanastro Honorio. Allí los niños verían fallecer súbitamente a Teodosio I en 395.

Muerto el emperador, y con él la esperanza de mantener unidos los territorios, a su muerte el imperio volvería a escindirse de manera definitiva: Oriente quedaría en manos de Arcadio, su primogénito de 18 años, mientras que Occidente estaría bajo dominio de Honorio, quien sólo contaba con 11 años. Ante la corta edad del niño, y a sabiendas de la ya manifiesta debilidad del muchacho, el general vándalo Estilicón sería designado regente. Fiel a la causa imperial y emparentado con los niños por su matrimonio con Flavia Serena, sobrina de Teodosio I, pronto hizo prosperar unos acuerdos para casar a sus hijos María y Eurequio con Honorio y Gala Placidia. La manifiesta pacificación que comenzaba a reinar bajo el dominio del general pronto acabaría, ya que a partir del 401 diversos pueblos del norte y del este emprenderían una lenta e inquebrantable invasión hacia muchas de las tierras imperiales. Acosada la Península Itálica por los visigodos, que demandaban alimentos y pagos exorbitantes, y la Galia saqueada por suevos, vándalos y alanos, el Imperio se vería abocado a una situación totalmente anárquica que culminaría con la ejecución de Estilicón. Se cree que Gala Placidia, libre del compromiso matrimonial, sería trasladada a Roma por voluntad de su hermano.

Sin un hombre fuerte que pudiera hacer frente a los abusos cometidos por los bárbaros, y sin sus demandas atendidas por Honorio (que se encontraba refugiado en Rávena) el visigodo Alarico dirigiría sus pasos hacia Roma instigando a sus hombres a arrasar todo cuanto encontraran a su paso. Sin una oposición fuerte Alarico pronto se haría con el Portus Augusti, almacén en donde se hallaban los suministros públicos de la ciudad, y en agosto del año 410 saquearía Roma consiguiendo un gran botín que incluía a la hermana del emperador. Obligada a vivir como prisionera en espera de poder ser de utilidad como moneda de cambio entre visigodos y romanos, Gala Placidia fue obligada a acompañar a sus captores hasta que, muerto Alarico en la actual Calabria, y a merced de Ataúlfo, el nuevo rey, éste decidiera desposar a Gala Placidia en una ceremonia goda que sería ratificada tiempo después a través de una ceremonia propiamente romana.

Moneda de Gala Placidia
Gala Placidia gobernaría el Imperio Romano de Occidente como emperatriz regente desde el año 425 hasta el 437. Su hijo Valentiniano III sería asesinado en el año 455.

Si bien se ha considerado que posiblemente la unión fuera más por amor que por intereses políticos, Ataúlfo obtendría grandes ventajas a través de este matrimonio. Además de adquirir la ciudadanía romana el emperador permitiría el establecimiento de los visigodos en Aquitania y Narbona como recompensa por asistirlo en enfrentamientos con ciertos líderes rebeldes. Establecidos en la actual Barcelona, Gala Placidia daría a luz en el año 415 a Teodosio, único hijo de la pareja que no sobreviviría más allá de unos días. A la tristeza por la pérdida de su primogénito se le sumaría el asesinato de su esposo, que en su lecho de muerte establecería como una de sus últimas voluntades la devolución de Gala Placidia a la corte imperial. Sigerico, autoproclamado monarca, aprovecharía la desprotección de la otrora reina para descargar su ira en contra de ella, haciendo que las humillaciones y vejaciones sufridas por Gala Placidia precipitaran su caída en desgracia. Walia, hermano de Ataúlfo y nuevo rey, permitiría el regreso de Gala Placidia a Roma después de firmar un acuerdo de federación con el emperador. Allí, y obligada por Honorio, sería casada con el poderoso general Flavio Constancio, que fue asociado al trono en 417.

Madre por segunda vez de una niña llamada Honoria en el año 417, Gala Placidia volvería a dar a luz en 418 a un niño llamado Valentiniano. En aquel entonces el Imperio se veía abocado a otro desastre. Honorio no había sido capaz de engendrar un heredero mientras que Arcadio, su hermano, había tenido cuatro hijos. Su sobrino, el emperador Teodosio II, aspiraba a hacer realidad el sueño de su padre de obtener el dominio de ambas partes del Imperio y unificar, como había hecho su abuelo, todos los territorios del antiguo Imperio Romano. El malestar generalizado entre la población por los abusos de los pueblos germanos y el aparente abandono del emperador habían agudizado unas revueltas que pronto adquirirían mayores dimensiones. Con estas perspectivas Honorio nombró a su cuñado coemperador, si bien tanto el emperador como Constancio hallarían pronto la muerte. Gala Placidia, viuda y con dos pequeños a su cargo, se encontró de nuevo en una situación muy complicada puesto que a las intenciones de su sobrino Teodosio II tuvo que añadir las hostilidades de los aristócratas que intentaban hacerse con el poder. Sólo la intervención de Teodosio II, quien no pudo dominar el área occidental, favorecería los intereses de Gala Placidia. Su hijo, el futuro Valentiniano III, fue nombrado emperador del Imperio Romano de Occidente. Ella tendría la tutela legal de sus hijos con la promesa de no volver a contraer nupcias, mientras que Honoria y Valentiniano quedarían bajo la protección de la clientela militar de Constancio y de la guardia visigoda que, desde su matrimonio con Ataúlfo, la habían custodiado.

Mausoleo Galla Placidia
Mausoleo que Gala Placidia mandó contruir en el año 430 en Rávena. De planta griega y decoración ostentosa, su cuerpo sería presumiblemente enterrado allí en 455. Actualmente se duda de que sus restos se encuentren en este lugar.

Sabiendo que su hijo estaba en peligro, y en calidad de protectora de los intereses de éste como emperatriz regente, Gala Placidia optó por enfrentar a los ambiciosos generales que estaban al servicio de Valentiniano III. Una estrategia que funcionaría bien hasta que Bonifacio, gobernador del norte de África, se rebelase contra el poder imperial permitiendo la llegada a sus dominios de un gran bloque de vándalos y alanos a las órdenes de Genserico, poniendo en serios apuros a la emperatriz. Ante la inestabilidad reinante Gala Placidia se vería abocada a demandar ayuda a Constantinopla forzando así tanto la doblegación de Bonifacio como un acuerdo con Genserico. Uno de sus últimos logros fue el enlace matrimonial entre su hijo y Licinia Eudocia, hija de Teodosio II, una vez Valentiniano alcanzara la mayoría de edad. Con la Galia pacificada gracias a Aecio y a los hunos, y con su hijo adulto y capacitado para tomar sus propias decisiones, Gala Placidia sería apartada de la vida pública. Poco se sabe de ella a partir de entonces, pero se cree que dedicó los últimos años de su vida a atender su fe hasta fallecer en el año 450. Sus hijos no la sobrevivirían por demasiado tiempo, siendo la caída del Imperio Romano de Occidente una realidad apenas unas décadas después de su fallecimiento.

 

Vía| Fuentes Hinojo, P. (2004). Gala Placidia: una soberana del imperio cristiano, Editorial Nerea, Donostia; Thompson, E. A., & Lacasta, J. F. (2007). Los godos en España. Alianza Editorial.

Más información| Gibbon, E. (2006). Historia de la decadencia y caída del Imperio Romano (II), Turner, Madrid.

Imágenes| Gala Placidia, moneda, mausoleo

Artículo escrito para Tempus Fugit.

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