Oswald Mosley y el ascenso del fascismo en Gran Bretaña

(…) See, over all the streets the Fascist banners waving, triumphant standards of our race reborn! –  Parte del himno oficial de la British Union of Fascists.

Eclipsado tal vez por otras personalidades de su tiempo, aunque en un momento en los que el fascismo parece recobrar interés entre algunos grupos sociales, la figura de Oswald Mosley vuelve a resurgir con fuerza. Y es que el que fuera el líder del partido británico de extrema derecha por excelencia puso en serios apuros a un gobierno que, una vez estallada la II Guerra Mundial y con Churchill a la cabeza, se mantendría en una firme postura de resistencia y lucha en contra del enemigo. Con numerosos e importantes apoyos afines a su causa, y en plenas conversaciones con sus homólogos en Alemania e Italia, Mosley llevaría el fascismo en Gran Bretaña a su máxima expresión.

Cartel propagandístico de la Unión
Cartel propagandístico de la Unión Británica de Fascistas (BUF)

Oswald Ernard Mosley nació en 1896 en Staffordshire (Inglaterra), en el seno de una pudiente familia de terratenientes de ascendencia anglo-irlandesa. Instruido por su abuelo, quién se ocupó de él en ausencia de sus padres, pronto destacaría entre sus compañeros debido a su encanto personal. Educado durante parte de su infancia en el colegio Wichester en su juventud conseguría acceder a la exigente y prestigiosa Sandhurts (Royal Military Academy Sandhurts), centro de formación militar en el que jóvenes de las más ilustres familias aspiraban a un puesto de importancia dentro del Ejército Británico al finalizar su educación. Parece que entonces, en vísperas de la Gran Guerra, Oswald consiguió hacerse con la amistad de diversos compañeros que aseguraron su prosperidad personal una vez Mosley regresara herido del frente occidental durante la I Guerra Mundial. Abocado durante el resto de la contienda a intrascendentes labores burocráticas en diferentes ministerios, sus contactos lo llevaron a codearse en los círculos sociales más preeminentes de Inglaterra desarrollando una clara habilidad para forjar nuevas amistades.

Finalizada la confrontación Mosley contraería matrimonio con Lady Cyntia Curzon, hija del influyente político conservador George Curzon. Yerno del aristócrata que había servido como Virrey y Gobernador de la India y que, en esos momentos, era el Secretario de Estado de Asuntos Exteriores, a Mosley le fue relativamente fácil introducirse en núcleos que por origen le hubieran sido vetados a pesar de la clara reticencia del noble a favorecer los intereses de su yerno. Muy capacitado políticamente gracias a su oratoria y probada inteligencia, Mosley iniciaría su ascendente carrera dentro del Partido Conservador. Movido por su ambición, aunque desencantado por las drásticas políticas impulsadas por los conservadores en Irlanda durante la Guerra Civil Irlandesa, Oswald se aliaría con la izquierda. Confiando en sus posibilidades entró a formar parte del Partido Laborista para, ya en 1924, pasarse al Partido Laborista Independiente. Si bien esta formación estaba por entonces en continuo crecimiento, Mosley creyó difícil prosperar políticamente con el partido dado el rechazo y el bloqueo de algunas de las propuestas que conformaban el Memorándum Mosley (Mosley Memorandum). Profundamente herido en su orgullo al ver truncadas sus aspiraciones de poner en marcha una nueva política económica, el político decidió alejarse de la formación fundando un partido completamente nuevo.

El llamado New Party, fundado en 1931, conseguiría atraer rápidamente los apoyos de políticos laboristas y conservadores que, a pesar de sus diferencias ideológicas, apostaban por un radical cambio económico que permitiera frentar, entre otros problemas, el acuciante desempleo. En las elecciones parlamentarias de ese año la nueva formación favoreció la división del voto de la izquierda al atraer a numerosos electores, y si bien se pensaba que el partido tendría una larga trayectoria, pronto la inestabilidad interna y la radicalización de Mosley harían que la formación finalmente se fuera al traste. Y es que, fascinado por la figura de Benito Mussolini, y habiendo tenido la oportunidad de conocerlo personalmente, Mosley optó por crear otro partido inspirado por el ideario fascista del italiano. Convencido de que era algo necesario en el Reino Unido, la Unión Británica de Fascistas (British Union of Fascists – BUF) vería la luz en 1932. De carácter anticomunista y fuertemente nacionalista, la formación pronto encontró apoyos entre las diferentes capas sociales y medios de comunicación, aunque las reiteradas acciones violentas por parte de los miembros más radicales (los “blackshirts”) y los continuos altercados provocados por sus partidarios restaron popularidad a Mosley. El partido se vería aún más dañado por el rechazo generalizado a la Noche de los Cuchillos Largos, siendo claramente superado por el resto de formaciones en las elecciones de 1935.

Oswald Mosley desfilando frente a miles de afiliados. La fotografía fue tomada en momentos previos a "The battle of Cable Street" el 6 de octubre de 1936.
Mosley desfilando ante miles de afiliados a su partido. La fotografía fue tomada en momentos previos a “The battle of Cable Street” el 6 de octubre de 1936.

Para entonces Mosley, casado en segundas nupcias con su amante Diana Guiness (nacida Mitford), se encontraba muy próximo a Mussolini y Hitler, que llegó a ser testigo de honor en su segunda boda. Sus polémicas decisiones, junto a los cruentos enfrentamientos entre sus partidarios y grupos de antifascistas, laboristas y judíos británicos lo situaron debajo de la óptica gubernamental. Después de la Batalla de Cable Street en 1936, en donde se hizo necesaria la intervención policial por el multitudinario altercado entre antifascistas y los blackshirts, el gobierno británico decidió imponer unas restricciones a la BUF que incluían la prohibición expresa de utilizar uniformes políticos en público y la obligatoriedad de requerir el consentimiento de la policia para marchas políticas. Impedido por la Ley de Orden Público de 1936, vigilados sus movimientos, y vislumbrando un más que probable enfrentamiento mundial, Mosley dirigiría sus esfuerzos a publicitar lo innecesario de una confrontación abierta con la Alemania de Hitler. Su figura pareció recobrar notoriedad en los años posteriores abogando siempre por una paz negociada hasta que las invasiones nazis en ciertas áreas y, especialmente, las ofensivas aéreas alemanas contra suelo británico harían que la opinión pública le diera la espalda a él y a su partido.

A sabiendas de las inclinaciones ideológicas y las simpatías de los Mosley por Hitler, el gobierno de Churchill los internó durante toda la guerra en una casa modesta muy cerca de una prisión en donde, como otros de sus más cercanos colaboradores, vivirían el ocaso del fascismo en Europa. A pesar de que Oswald Mosley trabajó duro para mantenerse en activo en política después de la guerra, el rechazo generalizado por sus polémicas declaraciones sobre el Holocausto o la inmigración favorecieron su exilio a Irlanda y posteriormente a París, donde finalmente moriría aquejado de Parkinson en 1980.

 

Vía| Hobsbawm, E. J. (1998). Historia del siglo XX, Grijalbo Mondadori; Mosley, O. (2012). The Greater Britain. Black House Publishing Ltd, Londres.

Imágenes| Mosley, BUF

Colaboración publicada el 25/01/2016 en Qué Aprendemos Hoy. Para acceder a ella pincha aquí.

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