Concepción Arenal Ponte, pieza clave del feminismo español

Actualmente son numerosas las investigaciones que, haciéndose eco de algunas increíbles historias, han sacado a la luz la vida de muchas féminas cuyos nombres quedaron atrás. Muchas de ellas fueron mujeres de indudables capacidades que, adelantadas a su tiempo e imbuidas tal vez por una cierta rebeldía, buscaron ser algo más que aquello que una sociedad machista y profundamente patriarcal esperaba de ellas. Sus logros pondrían los cimientos de una sociedad moderna en donde la equiparación de derechos sociales y profesionales, hasta entonces imposible, no sería algo utópico. Concepción Arenal Ponte fue una de esas pioneras que, adelantándose a su tiempo, pasaron gran parte de su vida luchando por hacer realidad una sociedad más justa a todos los niveles. Pero ¿quién fue una de las españolas más talentosas del siglo XIX que, a pesar de su importancia, no recibió su debido reconocimiento?

Concepción Arenal Ponte (1820-1893), nacida en La Coruña, fue una de las hijas del matrimonio formado por el militar Ángel Arenal Cuesta y la aristócrata María Concepción Ponte. Si bien el matrimonio gozaba de una posición social y económica envidiable, la represión vivida por su padre a manos de Fernando VII a raíz de su ideología liberal favorecería la caída en desgracia de la familia. Internado en prisión numerosas veces a instancias del monarca absolutista, Ángel Arenal acabaría enfermando y falleciendo cuando la pequeña apenas tenía 9 años. Su madre, viuda y sin respaldo económico, se vería abocada a trasladarse a Armaño a vivir con su suegra, quien se haría cargo de la educación de sus nietas. Educada durante su niñez en un ambiente opresivo y disciplinado gracias a su abuela paterna, en 1835 Concepción y su hermana Antonia fueron enviadas a Madrid para estudiar en una escuela de señoritas con el apoyo económico otorgado por un pariente materno. Lejos de la influencia de su progenitora y de su abuela, Concepción comenzaría a despuntar intelectualmente en una institución que le era insuficiente a sus aspiraciones. Confrontada con su familia por su deseo de distanciarse de un destino limitado por su género, Concepción se dedicaría a instruirse de forma autodidacta, sin sospechar que un nuevo episodio dramático en su vida cambiaría su destino.

a328c
Retrato de Concepción Arenal

En 1841, con solo 21 años, Concepción perdía a su madre, con la que congeniaba a duras penas. Como heredera junto a su hermana de los bienes de su familia, Concepción vio la posibilidad de hacer realidad su anhelo de incidir en su educación a través de su independencia económica. Mujer de ideas claras y fuerte carácter, y a sabiendas de que no sería aceptada en ninguna universidad por ser mujer, Concepción decidió acudir como oyente a la Facultad de Derecho de la actual Universidad Complutense de Madrid vestida de hombre. Si bien estaba incapacitada para obtener un título universitario, su paso por la facultad bajo otra identidad le serviría para adquirir numerosos conocimientos, hacer amistades, participar en tertulias políticas y literarias, y encontrar el amor. En relaciones con el abogado y literato progresista Fernando García Carrasco, una vez concluído su paso por la universidad ambos contraerían matrimonio en 1848. El matrimonio, enamorado y feliz, tendría tres hijos (de los que sobrevivirían dos) al mismo tiempo que, de igual a igual y convencidos de la necesidad de romper con su ejemplo las barreras sociales, sacaban adelante colaboraciones conjuntas en el periódico liberal La Iberia y participaban en tertulias.

En 1857, Fernando García Carrasco moriría de tuberculosis a la edad de 50 años. Su esposa, con dos hijos pequeños a su cargo y sumida en una depresión por perder a su marido, decidiría volver a Cantabria y establecer su residencia en Potes. Allí, por casualidad, conocería al joven compositor Jesús Monasterio. Éste, su futuro compañero sentimental, promovía las Conferencias de San Vicente de Paúl de ayuda a los pobres y, consciente de la conciencia social de Concepción, la invitó a fundar la rama femenina del mismo. La estrecha colaboración haría que Concepción, profundamente conmovida por la miseria que azotaba a las gentes del lugar, escribiera la premiada La Beneficiencia, la Filantropía y la Caridad. La obra, escrita por ella en 1860 usando el nombre de su primogénito, supondría un escándalo ya que, enterados de la verdadera autoría, la Academia de Ciencias Morales y Políticas decidió retirarle el premio a Concepción por ser mujer. La polémica generada por esta decisión haría que la resolución se revocara a tenor de la calidad de la obra, haciendo que Concepción Arenal se convirtiera en la primera mujer receptora de un honor semejante.

Concepción Arenal, la visitadora de cárceles
Blanca Portillo encarnaría con gran maestría a Concepción Arenal en una teleserie muy premiada realizada por TVE. La trama se centraría en la labor de Concepción en prisiones y su lucha por un trato digno.

Entre 1863 y 1865 también ostentaría labores insólitas para una mujer. Por sus logros e inquietudes, se le concedería el cargo de Visitadora de Prisiones de Mujeres y luego, ya en 1868, pasaría a ejercer como Inspectora de Casas de Corrección en Madrid. Aunque su ejercicio le granjeó numerosos enemigos por su talante reformista, también atrajo la atención hacia colectivos marginales. Su experiencia en prisiones y el contacto con las mujeres de prisión le impulsarían a escribir numerosas obras literarias de gran valor como Cartas a los delincuentes. Sus escritos abogando por la justicia o la abolición de la esclavitud le harían colaborar en La Voz de la Caridad, publicación en donde durante más de una década retrató la falta de oportunidades, la exclusión social de diversos colectivos y las vivencias de los presos. Asimismo también incidiría en la necesidad de dar oportunidades a las mujeres más allá del rol habitual, por lo que a partir de 1860 elaboraría escritos en los que intentaba rebatir las teorías que hacían de las féminas un sexo evolutivamente inferior al hombre.

Preocupada por la situación de la población civil durante las cruentas Guerras Carlistas, Arenal se centró en coordinar los esfuerzos sanitarios para paliar el sufrimiento de los heridos durante la guerra a través de la Cruz Roja del Socorro. Apoyada por mujeres de la alta sociedad, conseguiría financiación para construir hogares relativamente baratos para la población obrera al mismo tiempo que entablaba una amistad duradera con la reina Maria Victoria, esposa de Amadeo de Saboya. Mujer piadosa y gran filántropa, Maria Victoria socorrería siempre a los pobres gracias a la intervención de Concepción, con la que se escribiría incluso después del exilio de la soberana. Retirada de la vida pública, Concepción Arenal moría en 1893 en Vigo. Muy crítica con una sociedad opresiva y reprimida, defensora de la necesidad de dar una educación que permitiera a las mujeres formarse adecuadamente para mejorar socialmente, y desprovista de muchos de los prejuicios que parecían ir adheridos a su estatus, la escritora dedicó parte de su vida a abanderar causas que acabarían impulsando progresivamente cambios en la mentalidad española.

 

Vía| Filosofía.org, La Vanguardia, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

Recurso audiovisual| Tv movie: Concepción Arenal, la visitadora de cárceles

Imágenes| Portada, retrato Concepción, miniserie

Artículo escrito para Tempus Fugit.

Anuncios

Un comentario en “Concepción Arenal Ponte, pieza clave del feminismo español

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s