Margot Duhalde, la piloto de guerra chilena que combatió en la Segunda Guerra Mundial

Después de varias semanas sin publicar nada por razones de fuerza mayor, vuelvo al blog trayendo la historia de una mujer que fallecía el pasado mes de febrero a la edad de 97 años. Una mujer que, tal y como afirmó en sus últimos años, tuvo que enfrentarse a muchísimos obstáculos para conseguir cumplir uno de sus mayores sueños de juventud, un anhelo que la convertiría en la única combatiente chilena durante la Segunda Guerra Mundial. Su ocupación durante la guerra fue ser aviadora, y el de coronel su grado militar en el escalafón de Honor de la Fuerza Aérea de Chile. Su fuerte carácter (producto según decía de su ascendencia vasca) fue su seña de identidad y su nombre, olvidado a este lado de charco, era Margot Duhalde Sotomayor.

Con un carácter que, según decía, era “mitad indio y mitad vasco”, esta experta aviadora estuvo casada tres veces. Mientras su carrera profesional era sumamente exitosa su vida personal distaba de serlo. Ella siempre consideró que, al margen del compromiso que mantuvo con su profesión, la incomprensión y machismo de los hombres que pasaron por su vida fueron constantes.

El año pasado, en una entrevista concedida para el canal de televisión argentino Canal 13, la entrañable anciana de viva mirada y lucidez envidiable declaraba que “los hombres estaban convencidos de que ellos eran los únicos que podían hacer las cosas. Los criaron así, no es culpa de ellos tampoco.” Y es que Margot, oriunda de una localidad sureña de Chile, nació el 12 de diciembre de 1920 en el seno de una familia descendiente de inmigrantes franceses y españoles sumamente tradicional. La suya era una familia más bien humilde dedicada a la labranza de unas tierras fértiles que ayudaban a alimentar a los 12 hijos del matrimonio formado por sus padres. Su educación estuvo orientada a seguir los pasos de las mujeres de su tiempo: ser esposa y madre tal y como lo era su propia progenitora. Pero pronto Margot daría muestras de un carácter decidido e testarudo que la haría perseverar en el objetivo que se forjó cuando, subida al techo de la casa familiar, se sentaba a observar los aviones que sobrevolaban sus tierras. Con 16 años Margot decidiría ser aviadora aún sin contar con la aprobación de sus padres, que solo cedieron cuando se dieron cuenta de que nada podría hacer cambiar a su hija de opinión.

Establecida en Santiago con la autorización de su familia, Margot tendría que sortear otro importante escollo: ningún instructor parecía interesado en darle clases, algo que ella siempre atribuyó a sus orígenes humildes y al hecho de ser mujer. Solo la providencial ayuda de César Copetta, uno de los precursores de la aviación en Chile, le permitiría formarse como aviadora en el Club Aéreo de Chile logrando graduarse insólitamente en 1938. Un año después, y a pesar de ejercer como aviadora civil, Margot se embarcaría por propia voluntad en la aventura de su vida. Y es que tremendamente conmovida por lo que se estaba viviendo en Europa tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, Margot decidió mentir a sus padres asegurando que debía salir del país para trabajar como instructora de vuelo en Canadá. Su objetivo real era integrarse en las filas francesas lideradas por Charles de Gaulle en calidad de aviadora partiendo desde Valparaíso, tal y como finalmente haría. Pero después de una travesía adversa, su llegada al continente europeo fue sumamente accidentado.

Durante la guerra Margot Duhalde llegó a pilotar más de 100 aviones de todo tipo, entre ellos bombarderos ligeros y cazas como el conocido monoplaza británico Spitfire. Su atribución fue reconocida en 1946, año en el que fue condecorada por las autoridades francesas con la Legión de Honor. En el 2006 esta distinción le fue ratificada por el gobierno francés, que le concedió el grado de “comendador”.

Al presentarse ante el comité francés fue detenida y, mientras se comprobaban sus antecedentes, aislada en una celda durante unos días. Una vez puesta en libertad se le dejó claro que habían confundido inexplicablemente su nombre con el de un varón y que no tenían intención de emplearla como aviadora, por lo que fue enviada como ayudante doméstica a una casa de reposo para pilotos. Como tal ejercería durante meses lamentándose de su suerte hasta que un subteniente francés, enterado de que se había desplazado desde su país natal a Europa con la intención de poner sus habilidades al servicio de los aliados, le envió una carta en donde le recomendaba marcharse a Inglaterra si quería ser verdaderamente útil. Con la carta de recomendación de ese subteniente e instalada en Londres por decisión propia, Margot consiguió hacerse un hueco en la Air Transport Auxiliary (división de la Royal Air Force) que aceptaba aviadoras para transportar mercancías y aviones a diversas bases aéreas. Para ello tuvo que trabajar como mecánico mientras se familiarizaba con los términos aéreos en inglés y, una vez habituada al idioma, comenzar una dura andadura no exenta de peligros. Tal y como explicaría en numerosas entrevistas, tanto ella como sus compañeros volaban sin radio-ayudas y en condiciones atmosféricas especialmente adversas, lo que intensificó los riesgos de las misiones que les eran adjudicadas.

Terminada la guerra rehusó volver a Chile para seguir trabajando para la Fuerza Aérea Francesa, primero en Inglaterra y luego en Marruecos. De vuelta en su país, y acreditada por la experiencia acumulada durante la confrontación, le fue relativamente fácil encontrar trabajo pilotando aviones primero para una firma privada y luego para la aerolínea chilena Lipa-Sur, a pesar de que el machismo de la época fue un problema habitual en su carrera profesional. Margot pasaría a la posteridad no solo por su participación en la Segunda Guerra Mundial sino también por lograr trabajar como jefa de torre de control en la Fuerza Aérea de Chile durante casi cuatro décadas. Instructora de vuelo en diferentes clubes aéreos de su país y fundadora de una escuela de vuelo, Margot seguiría surcando los cielos en su propia avioneta incluso después de su jubilación a la avanzada edad de 81 años. El 5 de febrero fallecía en un hospital de Santiago de Chile una mujer valiente que, en un período especialmente convulso, rompió muchísimos estereotipos imperantes.

 

Vía| Euskonews & Media. “Margot Duhalde: confesiones de una aviadora” (consultado el 1-03-2018); BBC Mundo. “La extraordinaria historia de la primera piloto de guerra de Chile, Margot Duhalde, que combatió en la Segunda Guerra Mundial junto a las fuerzas británicas” (consultado el 15-03-2018)

Imágenes| Portada, Margot, retrato

Artículo escrito para Tempus Fugit

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